viernes, 25 de septiembre de 2009

Para disminuir nuestras c...s con la naturaleza

Aceptémoslo, desde muchos puntos de vista, podríamos llegar a ser considerados el virus de este planeta. Afortunadamente poco a poco, así todavía no se note tanto, vamos tomando conciencia ecológica.

Pues bien, en este camino vamos encontrando también muchas buenas ideas, como esta desarrollada por Greenpeace, donde árboles impresos en el papel o las toallas higiénicas, nos recuerdan de una manera "sutil" como eso que está en nuestras manos también es o mejor, fue un árbol, y cómo si consumimos indiscriminadamente estos útiles accesorios, también podríamos estar deforestando.



Nuevamente la pregunta: será que nosotros que estamos de este lado del mercado podemos pensar en productos que preserven este, nuestro planeta?

viernes, 4 de septiembre de 2009

Oda a la comida rápida

Ahora nos enfermamos más fácil. Ahora nos dan ataques al corazón mucho más rápido. Ahora sufrimos de la tensión, del colesterol. Ahora no tenemos tiempo, ahora tenemos que ser más competitivos, tenemos que ir cada vez más rápido, más rápido, más rápido. La pregunta es hacia dónde???

La comida rápida, práctica, competitiva, una excelente solución para personas que como nosotros "no perdemos tiempo" que podríamos estar usando en "producir", resulta, no es sana, ni para el cuerpo, ni obviamente para el alma.

Sería posible quedarnos aquí hablando con nostalgia de lo dichoso que es usar el tiempo de la comida para compartir, con la familia, con los amigos, con los mismos compañeros de trabajo. Y de porque una comida así, por sencilla, por normal que sea, es una fiesta.

Pero como esos argumentos quizás no sirven para nuestro mundo corporativo donde el excel dice más verdades que la biblia o el libro sagrado que corresponda a nuestra religión, donde se es mejor persona si se tienen más contactos en facebook, o donde no hay tristeza que no se pueda solucionar con una caja de fluoxetina, ahí les mando un cuadrito, no de las comidas rápidas, sino de lo rápido que comemos y su relación con la obesidad.



p.d.: quien escribe esta nota tiene el colesterol en 260 y ha decidido firmemente el no morirse chiquito.